El exilio de un periodista nicaragüense

El periodista más conocido de Nicaragua se ha exiliado después de que la policía armada allanara y saqueara su sala de redacción en lo que los expertos llamaron el último capítulo del deslizamiento del país hacia la autocracia bajo la presidencia de Daniel Ortega. Carlos Fernando Chamorro, editor de Confidencial, un combativo boletín y sitio web y miembro de una de las familias más influyentes de Nicaragua, anunció su decisión el domingo.

Chamorro escribió: “Seguiré cumpliendo con mis deberes como periodista de Costa Rica… investigando y denunciando los crímenes, la corrupción y la impunidad y documentando la crisis terminal de esta dictadura”. Culpó su decisión a las “amenazas extremas” a las que se enfrentaban él y otros periodistas nicaragüenses como resultado de la intensificación de la represión de la prensa por parte del líder sandinista del país.

El paso de abandonar su país

Afirmó que dejar Nicaragua -donde Ortega ha estado luchando por recuperar el control desde que comenzó un período desestabilizador y mortal de agitación política en abril del año pasado- era la única manera de asegurar su “integridad física y libertad”. A lo largo de la actual crisis de Nicaragua, Chamorro ha insistido repetidamente en que no se le obligue a abandonar el país.

“Estoy aquí y aquí me quedaré”, le dijo al Guardián el mes pasado después de que sus oficinas en la capital, Managua, fueran asaltadas y ocupadas por la policía. Sin embargo, el asalto a los medios de comunicación ha seguido cobrando fuerza a pesar de la condena internacional.

Una semana después de la redada en las oficinas de Chamorro, otro canal, 100% Noticias, fue asaltado y dos de sus directores detenidos, donde permanecen. El Comité para la Protección de los Periodistas calificó las operaciones como “una escalada inaceptable de la represión del gobierno nicaragüense contra los medios de comunicación independientes del país”.

La semana pasada, el periódico más grande de Nicaragua, La Prensa, publicó una portada casi en blanco en protesta por el aparente intento del gobierno de silenciarla mediante la incautación de materiales de imprenta.