¿Cuántas mujeres mueren en el parto?

Según las últimas estimaciones mundiales de las Naciones Unidas, 303.000 mujeres mueren cada año durante el parto o como resultado de complicaciones derivadas del embarazo. Esto equivale a unas 830 mujeres que mueren cada día, aproximadamente una cada dos minutos. La mayoría de las muertes se deben a afecciones que podrían haberse evitado si las mujeres hubieran recibido la atención médica adecuada durante el embarazo y el parto. La hemorragia grave y las infecciones después del parto son las principales causas de muerte, pero la hipertensión arterial, el trabajo de parto obstruido y los abortos realizados en condiciones de riesgo son factores que contribuyen a ello.

Las cifras exactas de mortalidad materna requieren una sólida recopilación de datos en el país, que a menudo no está disponible en los países en desarrollo, por lo que es probable que el número de defunciones no se notifique en su totalidad.

¿Dónde ocurren las muertes?

La inmensa mayoría de las muertes maternas se producen en los países en desarrollo. Alrededor de dos tercios de todas las muertes maternas tienen lugar en el África subsahariana. Sólo Nigeria y la India son responsables de un tercio de las muertes en el mundo.

La tasa de mortalidad materna en los países menos adelantados del mundo es de 436 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, lo que contrasta marcadamente con la cifra correspondiente -sólo 12- en los países ricos.

Las cifras del Banco Mundial muestran que en 2015 (el último año para el que existen registros) Sierra Leona tenía la tasa de mortalidad materna más alta del mundo, con 1.360 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, aunque esto representa una reducción del 50% desde 1990.

¿Qué progresos se han hecho para reducir las muertes?

A pesar del número de muertes, las cifras mundiales reflejan el progreso. Se estima que en 1990 murieron 532.000 mujeres al año, por lo que se ha producido un descenso del 44% en una generación.

Pero si bien la reducción merece ser celebrada, refleja un pequeño retorno sobre los grandes compromisos globales. En la primera conferencia mundial sobre la mujer, celebrada en México en 1975, se puso de relieve el elevado número de muertes maternas y se instó a tomar medidas para reducirlas. En 1994, en la conferencia internacional sobre población y desarrollo celebrada en El Cairo, 179 gobiernos prometieron conjuntamente que, para el cambio de siglo, reducirían a la mitad el número de defunciones maternas registradas en 1990, y luego volverían a reducir a la mitad la cifra para 2015. Esto no ha pasado.

En 2001, los Estados miembros de las Naciones Unidas acordaron los objetivos de desarrollo del milenio, que incluían un llamamiento para que el número de muertes maternas se redujera en tres cuartas partes para 2015. Si bien los ODM impulsaron los esfuerzos, el objetivo no se cumplió en los países con las tasas de mortalidad más altas. De hecho, fue el objetivo que progresó más lentamente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 1990 y 2005, las tasas de mortalidad materna disminuyeron en un promedio del 2,3% anual, muy por debajo del 5,5% necesario para alcanzar los ODM. Y ahora el declive parece haberse estancado.